Nacimiento del río Cuervo

Cuenca



Una vez que termines tu ruta puedes aprovechar para descubrir la gastronomía de la zona, sus rincones y su cultura, aquí te damos unas ideas, disfrútalas.

Pinares y praderas que ofrecen un paisaje tranquilo y hermoso.

Distancia:

3,3 km.

Recorrido:

Circular

Desnivel:

55 m.

Tiempo:

1h

Desde la carretera Tragacete, Km 86, en Vega del Codorno, Cuenca, se inicia una ruta sencilla pero espectacular hacia el nacimiento del río Cuervo, uno de los mayores atractivos de la Sierra Conquense. Este recorrido, aunque no es una ruta de senderismo tradicional, es una visita obligada para cualquier visitante de la región, ya que permite observar un manantial travertínico activo, creando uno de los paisajes geomorfológicos más destacados de la Serranía de Cuenca.

El acceso a la ruta es libre y no se necesita equipamiento especial ni GPS. Existen varios trazados disponibles, tanto cortos como largos. Nosotros elegimos un trazado intermedio circular que permite explorar el entorno de la gruta de donde emana el nacimiento del río Cuervo y recorrer las orillas del manantial.

Comenzamos cruzando la carretera CM-2106, desde el aparcamiento cerca de los restaurantes, y nos adentramos en un bosque de pinares. En pocos metros llegamos al aparcamiento interior y a una zona recreativa con mesas. Desde aquí, la ruta está habilitada con pasarelas, puentes y escaleras que nos llevan a orillas del manantial hacia el nacimiento. El paisaje arbolado es espectacular y, en pocos minutos, llegamos a la zona de las cascadas, donde pequeñas pero numerosas caídas de agua cristalina se derraman entre tobas calcáreas adornadas con musgo, creando un entorno de cuento de hadas.

Continuamos avanzando y nos situamos en el lateral de la cascada, donde se aprecia mejor la magnitud de las caídas de agua. Sabemos que en invierno estas cascadas se congelan, ofreciendo una vista aún más impresionante. Ascendemos unos metros hasta un pequeño mirador, desde donde el río forma un remanso entre la vegetación y el musgo.

El recorrido sigue a través de pasarelas de madera que cruzan el río, llevándonos a una gran pradera. Desde aquí, continuamos por el sendero hasta la gruta del nacimiento, donde se encuentra el remanso que marca el inicio del río Cuervo.

Tras disfrutar de este rincón mágico, retrocedemos hasta la pradera y seguimos el sendero por la orilla derecha del río. Aquí encontramos otro mirador y varios rincones privilegiados donde el agua se desliza por tobas cubiertas de musgo, creando un armonioso ruido característico del movimiento del agua.

Finalmente, cruzamos de nuevo el río Cuervo por otro puente y caminamos 200 metros entre pinares, regresando al aparcamiento interior. Terminamos la visita disfrutando de un almuerzo en las praderas bajas, donde hay mesas naturales hechas de troncos de pino.

Manantial travertínico activo

Uno de los valores geomorfológicos más destacados de la Serranía de Cuenca.

Cascadas y tobas calcáreas

Hermosas caídas de agua adornadas con musgo.

Gruta del nacimiento

Donde el río Cuervo comienza su recorrido.


Consejos prácticos

  • Visitar en días laborables: Evitar fines de semana y festivos para disfrutar del entorno sin aglomeraciones.
  • Calzado cómodo: Llevar calzado adecuado para caminar por pasarelas y senderos naturales.
  • Hidratación: Traer agua, especialmente en días calurosos.
  • Protección solar: Usar protector solar, gorra y gafas de sol.
  • Planificar tiempo adicional: Combinar la visita con otras rutas cercanas, como el Mogorrita y la Chorrera del Molino en Tragacete, para aprovechar al máximo el día.